Memorias Compartidas SHEMESH (Macabi)
Como el cerebro quiere usar el camino fácil (los adjetivos), frenar ese impulso entrena el control cognitivo. Al no poder decir que algo era «triste», hay que buscar verbos de acción o sustantivos que evocan tristeza.
Para que el otro entienda el contexto sin adjetivos, el narrador tiene que recordar detalles físicos concretos (olores, movimientos, sonidos), lo que ejercita la memoria a largo plazo.
Forzar a la mente a narrar eliminando los adjetivos es un gran desafío ya, que entre, otras ventajas, obliga a los participantes a abandonar los «atajos» emocionales («fue un viaje hermoso») y a concentrarse puramente en las acciones y los hechos («caminamos por la playa mientras salía el sol»). Esto activa zonas cerebrales muy distintas a las del habla cotidiana.


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